domingo, 30 de marzo de 2014

El tiempo en sus ojos.



Dónde me arrojó este mar, dónde me arrastró su cielo
sus ojos de mar de plata, de oro y tantos recuerdos.
Dónde me llevó, con su piel de terciopelo
y con sus dedos de amor, me enredó todo el pelo.

Serían los astros que en el infinito tiempo
me arroparon el sueño y me abrieron el cuerpo
que mi alma salió de pronto y se perdió por un momento
entre tu cabello largo, entre tu largo universo.


Llegará la primavera.

En esta tierra a la que no llega primavera
uno que otro día nace un flor
una flor de esas que de tanto en tanto
renace en otoño o se muere de amor.

Pero no es la flor la que contempla
este deseo de luces y sombra
es el escalofrío que recorre en la copla
un pincel de alma y una mano de obra.

Que son sus ojos o son sus sueños..
que si es la risa, que si el desvelo.
Es ese movimiento de cadera,
el color de su alma, azul de su anhelo.

La muerte no consigue allí asidero,
es muy tarde, el cielo es negro
pero en su alma se guarda un deseo
de correr descalza, de amar de nuevo.