domingo, 30 de marzo de 2014

El tiempo en sus ojos.



Dónde me arrojó este mar, dónde me arrastró su cielo
sus ojos de mar de plata, de oro y tantos recuerdos.
Dónde me llevó, con su piel de terciopelo
y con sus dedos de amor, me enredó todo el pelo.

Serían los astros que en el infinito tiempo
me arroparon el sueño y me abrieron el cuerpo
que mi alma salió de pronto y se perdió por un momento
entre tu cabello largo, entre tu largo universo.


Llegará la primavera.

En esta tierra a la que no llega primavera
uno que otro día nace un flor
una flor de esas que de tanto en tanto
renace en otoño o se muere de amor.

Pero no es la flor la que contempla
este deseo de luces y sombra
es el escalofrío que recorre en la copla
un pincel de alma y una mano de obra.

Que son sus ojos o son sus sueños..
que si es la risa, que si el desvelo.
Es ese movimiento de cadera,
el color de su alma, azul de su anhelo.

La muerte no consigue allí asidero,
es muy tarde, el cielo es negro
pero en su alma se guarda un deseo
de correr descalza, de amar de nuevo.


miércoles, 17 de noviembre de 2010

Sólo loco, sólo poeta

Cuando la luz se va desvaneciendo
cuando ya el consuelo del rocío
se filtra en la tierra
invisible, inaudible
-pues delicado calzado lleva
el consolador rocío, como todo dulce consuelo-
entonces recuerdas, recuerdas tu, ardiente corazón
cuan sediento estuviste
de celestiales lagrimas y gotas de rocío,
abrasado, cansado, sediento,
mientras en sendas de amarilla hierba
malignas miradas del sol crepuscular
por entre negros árboles en torno a ti corrían,
deslumbrantes, malintencionadas, abrasadoras miradas del sol.

"¿Tú el pretendiente de la verdad?" -así se mofaban-.
¡no! sólo un poeta!
un animal astuto, saqueador, rastrero,
que ha de mentir,
que premeditadamente, intencionadamente,
ha de mentir
multicolor larvado,
larva el mismo,
presa el mismo,
¿es eso el pretendiente de la verdad?...

Sólo loco! Sólo poeta!
Solo un multicolor parloteo
multicolor parloteo de larvas de loco
trepando por "mendaces" puentes de palabras
sobre un arco iris de mentiras
entre falsos cielos
deslizándose y divagando.
¡sólo loco! ¡sólo poeta!

¨ Es eso el pretendiente de la verdad?


No inmóvil, rígido, liso, frío,
convertido en estatua,
pilar de dios;
no erigido ante templos
atalaya de dios:
¡no! Hostil eres a tales modelos de virtud,
mas recogido estas en el desierto que en los templos,
audaz como los gatos
saltas por todas las ventanas
y en toda ocasión
husmeas la selva virgen
tu que por selvas vírgenes
entre fieras de coloreados pelajes
pecadoramente sano y bello y multicolor corrías,
con lascivos belfos,
feliz con el escarnio, feliz en el infierno, feliz y sanguinario,
ladrón furtivo, mentiroso corrías...

O semejante al águila
que fija su mirada largo tiempo en los abismos
en sus abismos...
- oh, girar como ella
hacia abajo, hacia el fondo, hacia adentro,
hacia cada vez mas profundas profundidades!

Y entonces
de repente
vuelo vertical
trazo precipitado
caer sobre corderos
hacia abajo, voraz,
ávido de corderos,
odiando toda alma de corderos,
odiando rabiosamente todo lo que parezca
virtuoso, borreguil, de rizada lana,
necio, satisfecho con leche de oveja...

Así, aguileñas, "leopardinas",
son las añoranzas del poeta,
son tus añoranzas entre miles de larvas,
¡tú, loco!, ¡tú, poeta!

Tú que al hombre consideras
tanto dios como oveja
al dios desgarrar en el hombre
como a la oveja en el hombre
y desgarrando reír
En esto consiste tu felicidad!

felicidad "leopardina" y aguileña
felicidad de loco y de poeta!"

Cuando la luz se va desvaneciendo
y la hoz de la luna
ya se desliza verde y envidiosa
entre rojos purpúreos
-enemiga del día
y sigilosamente a cada paso
las guirnaldas de rosas
siega, hasta que se hunden
pálidas en la noche:

así caí yo mismo alguna vez
desde mi desvarío de verdad
desde mis añoranzas de día
cansado del día, enfermo de luz
caí hacia abajo, hacia la noche, hacia las sombras,
abrasado y sediento
de una verdad.

¿recuerdas aún, recuerdas tu, ardiente corazón,
que sediento estuviste?
¡sea yo desterrado
de toda verdad!
¡Sólo loco! ¡Sólo poeta!

( Friedrich Nietzsche )

lunes, 9 de agosto de 2010

Raspaduras en la pared


Mira las horas que han pasado, los caminos que hemos transitado, las gotas que nos mojaron el rostro cuando nos resistimos a la realidad..
Han pasado mil cariños por estas pieles que nos unieron, pero no importa lo que ocurra aún te recuerdo y tú me recuerdas.
No son los ojos que entornaste hacia la otra, ni los besos que me diste y que le diste. No son los corazones rotos, ni las ausencias, ni la macabra sonrisa del destino que se asoma a la ventana.. son tus palabras las que retozan y se retuercen en el hombro de mi conciencia, dandole golpecitos suaves como los de los dedos de un estudiante sobre el pupitre en el que se sienta.
Cada vez que se cierran las mañanas, que las nubes se trasforman en mariposas doradas, cada año que transcurre más rápido de lo que logras acostumbrarte a él, cada vez ocurre un intento de contener el aliento, de lanzarnos al vacío, de mostrar una sonrisa aunque nos salga una mueca de inconformidad.
Ay mi amor, pero ambos tenemos un sueño claro, una oscuridad que nos aseche, un deseo que nos enlace cada vez que nos dormimos.
Somos un par de almas desgarbadas, unos completos ignorantes de la inmesidad de este universo donde no somos nadie.
No te atormentes, cariño. Las verdades que nos trae el conticinio son hechas de polvo que el viento esparce.
Vayamos a volar.

lunes, 21 de septiembre de 2009

Después de la claridad


Flores que se deletrean despacio, con gentileza de niña buena, de incoencia persistente a través de los años... son flores.
Pequeñas nacidas de capullos como cuando nos destapamos la inocencia y nos consumimos en un beso infinito.
Ay son flores los recuerdos. Son pétalos al viento.
Pues una vez nos deshojamos las vestimentas.

Flores nuestros amores, flores nuestras miradas, flores nuestros vuelos. Pétalos al viento.

Ya después de la claridad el blanco curó los ojos y estás brillante.
Blanca esperanzada, como un lirio,
tú la mujer en el espejo.

lunes, 19 de enero de 2009

Estorbo de la Luna


Calla la penumbra, república aquella de piedras que se hacen sombra, de arrugas en las sábanas muertas. Calla el resplandor a lo lejos, la siénaga sin soles, el mar que azulea. ¿Que tendrá este callar vacío? ¿Angosto es el silencio? ¿Pequeña la garganta? ¿Amplios los abismos?
Sal que vuela, agua de pozos claros. Ay, pero si las noches ya no son más que un recuerdo, una antesala a lo ya sabido: que ya estamos o estoy sola, da lo mismo. El reflejo aquel de los espejos, el equilibrio entre los agujeros negros, la santidad de los cuerpos blandos, siguen metidos bajo la cama. Se llenan de telarañas. La luna hoy es un bosquejo.
Blandearé, no me guardaré en la coraza de este cielorraso. Seré otra vez, la que es violada por cuanto es mujer. Ya por encima lloverán las almas como basura revuelta entre las gotas de lluvia ácida. Habrá una costa, un monótono ruido de vaivén y seré amargura en tu mirada. Sí, otra vez.
Un olor de tierra que no se arranca. Un movimiento que denota vida por entre las entrañas, pero es que así es. Calla la penumbra y calla, calla.

domingo, 11 de enero de 2009

Del egoísmo y el sarcasmo.


egoísmo, del ego [yo] e ismo [práctica]=
¿Quién no se ha gastado un poquito sobre sí mismo?
(Yo, Yo, Yo... a mí, a mí, a mí... mío, mío, mío) Es tan natural. Tan propio de la Gente y del capricho de hacer mayúscula a la G.
Ya desearía dejar tal cosa inútil debajo de la cama. Hacerme a esa idea de que es poco provechoso eso de perseguirse la cola en aquel círculo de puro Ego.
Y sigue habiendo Ego, que es lo peor. Todo con el fin de sentirse bien uno mismo, de dejar de comerse las uñas atormentado, de quedarse quieto sin buscar nada, sin esperar (otra vez). Pero siempre pensamos en nosotros, nos anteponemos ante todo. Qué importa si por causa buena o mala, estamos allí de primeros. Y decimos "Yo, yo, yo".
Pero eso sí, YO no soy egoísta. No: "Egoísta es la persona que piensa más en sí misma que en mi".